sábado, 3 de noviembre de 2007

FRANCISCO JAVIER PARRA

POR UN PAQUETE DE CIGARRILLOS

Para un adicto al cigarrillo y a la lectura, leer sin fumar no tiene magia, hace perder la concentración, no se goza tanto. Pero a la una de la madrugada no había negocio que los vendiera en su cercanía. Sólo podría encontrarlos en un villorrio varias cuadras más adentro. En ese lugar, el camión repartidor de Coca Cola que distribuía la bebida a los boliches, entraba custodiado por dos autos policiales - y eso que lo hacía a las once de la mañana-. Putas había pocas, dos reconocidas y una sospechada. En la mayoría de las casas vendían marihuana, aunque en algunas también pasta base Las gentes no tenían nombres, ni de niños, como preparando el alias con que la policía los ficharía.
La adicción, siempre más fuerte que la prudencia, lo hizo caminar hacia aquel lugar vestido con sus peores ropas, acompañado de sus llaves y mil pesos. Al adentrarse oyó silbidos y vio grupos de personas en cada esquina. Le ofrecieron de todo, hasta coca. Pensó en probarla, pero sólo tenía el dinero justo para el paquete de cigarrillos. Logró llegar a un negocio cubierto de rejas, en que por una pequeña rendija lo atendió un hombre de aspecto criminal. Pagó y recibió lo ansiado. Luego sintió miedo, un miedo que no tuvo en cuenta cuando caminaba hacia aquel sector, pero que ahora lo invadía. No rezó porque no creía. Evitaba a los grupos de hombres tratando de no demostrar temor y fingiendo un caminar que no le pertenecía. Un tipejo cruzó hasta su vereda y le pidió dinero. Contestó que no tenía, a lo que el sujeto replicó mostrándole un cuchillo en señal de amenaza, interpelándolo a decir la verdad. Le mostró sus bolsillos vacíos, mas el bulto que sobresalía de su chaqueta incitó al hombre a registrarlo. El vicioso lector era corajudo, y tras una pequeña riña, logró huir con el motín, radiante. Como nunca antes sintió esa gozosa sensación de conseguir algo con tanto esfuerzo, de que aquella noche había valido la pena el enfrentarse por primera vez a un delincuente y conseguir la victoria. Se fue caminando por un sendero distinto al que lo había llevado a esos barrios. Caminó y caminó y sintió felicidad. Su madre lo esperaba al final de la calle, seguramente preocupada por su intempestiva salida. La acompañaban sus abuelos y al final destellaba un albor que guiaba su andar. Entonces pensó, después de mucho rato sin pensar, y encontró explicación a esa sensación que lo invadía, a la ausencia de dolor y a las pocas ganas de fumar; El hombre que lo asaltó lo había matado.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Cielos! ¡Qué final! Hoy dejo de fumar... (otra vez xD)

Con respecto a la crítica, hay una frase que creo que no es muy coherente: en la línea dos, "hace perder la concentración"... ¿qué? ¿El leer sin fumar? Está un poco incoherente, como que no hay un precedente claro para esa frase.

Hay partes en las que no les vendrían nada de mal unos puntos apartes. Cuando dice "La adicción, siempre más fuerte que la prudencia..." (frase que por cierto me mató) empiezas una nueva idea.

El final me encanta. Está tan libre de tanta parafernalia que es, a mí parecer, preciso. Me gustó.

Hasta aquí mi humilde opinión, me voy a fumar un cigarrillo, jajaja. El próximo sábado llevo yo, I swear.

Un besO

Camila Varas Brash dijo...

Francisco:

Lo había leído hace un tiempo y coincido con la "Anto", faltan algunos puntos seguidos y aparte que le darían más precisión y solidez. De hecho en la última frase cambiaría el punto y coma por punto seguido. (...pocas ganas de fumar. El hombre...)
Personalmente me gusta tu estilo sin tantos adjetivos y descripciones, que a fin de cuentas mantienen más atento y espectante, aunque cuando iba en mitad del texto aproximadamente tuve la sensación de que moriría.
Pensado y Escrito.
Sin embargo, a pesar de que lo intuí, por tu forma de narrarlo no se me hizo para nada "molesto".

Te felicito.

Y ni jodiendo salgo a comprar otra vez tan tarde!!

Saludos

Anónimo dijo...

Le falta coherencia en algunas partes, me parece un texto simple, fácil de digerir y de predecir, el final podría haber sido un poco más puntual, "fumar...había muerto", o algo así.

saludos, Maritza, del taller de adultos.

Anónimo dijo...

Estimado:
Me sumo a los comentarios de la mayoría. Me encantó el texto, especialmente el final, aunque predecible, pero lo considero bien hecho, bien trabajado. Hay frases del texto que me gustaron mucho como por ejemplo:"putas había pocas, dos reconocidas y una sospechada". Malutae

Rob. dijo...

mi comentario lo dejé en el blog, por más que hayan diferencias de gusto y esas cosas, creo que el cuento cumple con todos los requisitos que cortázar sugiere para la creación del cuento; como decimos con carola, este cabro va por buen camino...

saludos.

Unknown dijo...

Tu relato me pareció fenomenal, muy exacto en la historia, sin lugar a dudas me atrapó y creo que lo mejor fué que diste con un final inesperado, puesto que de no ser así, habría caído en lo cotidiano de la mini aventura de alguien adicto a fumar.

Saludos y nos vemos.
Carla.

francisco javier parra núñez dijo...

Gracias por las críticas. En mi parecer, este trabajo me llena, independiente de la calidad de la idea, alcanza aquello que me propongo al comenzar una historia. En cuanto a lo predecible o simple, creo que respecto a lo último me puedo "defender" diciendo que eso es lo que realmente pretendo; escribir algo que pueda leer cualquier persona y no sólo alguien entendido en literatura. En lo relativo a ser un texto predecible, puede ser...
Saludos a todos y nos vemos en el taller

Amici Noctis dijo...

Bueno viejo, no se que más puedo decir. me mostraste hace un rato el texto, y aunque te dije que el final era predecible y todo eso, igual dan ganas de leerlo por esa "chispa" que le pones, tu sello de originalidad y todo, sin mencionar que desarrollas la idea muy bien. Coincido con un comentario de más arriba que dice que el final podrías cambiarlo por algo diferente ("fumar...había muerto"), pero de todas maneras encuentro que esta bien.

Nos vemos... A loq ue vuelvas de comprar los cigarros.