viernes, 9 de noviembre de 2007

MARÍA FERNANDA

“Escarlata”

Fue una mañana llena de luz y de brisa helada de primavera. Su pieza estaba paralizada en el silencio de los días laborales. Sonó el despertador rompiéndose el cuadro estático imperante. Abrió sus ojos y tomó conciencia del nuevo día. 7:05. Abrió su cama, se levantó y con los ojos semiabiertos encendió el televisor.

Se sintió cansado por el trabajo de los meses anteriores. Se sentó es su cama y bostezó largamente, sintiendo el placer único del despertar. Se puso de pie y caminó hacia el closet ubicado a un costado de la pieza. Abrió las puertas. Se mantuvo inmóvil eligiendo la ropa que vestiría. Sacó del armario las prendas escogidas, dejándolas sobre la cama, a un costado de las toallas que usó aquel día. Caminó hacia la cocina por el largo pasillo alfombrado. Tomó un fósforo. Corrió la manilla del calefont y lo encendió. Se devolvió por el pasillo. Entró en su cuarto y recogió en un solo paquete sus ropas y toallas. Caminó hacia al baño por el pasillo opuesto. Penetró en él, dejó en el suelo embaldosado lo que traía en las manos y se desvistió. Se miró al espejo. Indefenso y vulnerable, pensó en su vida, en su existencia, en su destino. Totalmente desnudo ingresó en la ducha y cerró la cortina. Dio vueltas a la llave y cayó el agua transparente con toda su potencia. Su cuerpo se cubrió completamente de agua y vapor. Cerró sus ojos y pensó. Pensó en el trabajo que le esperaba. Pensó en su mujer. –Aún debe estar durmiendo- se dijo. Pensó en el daño que le había causado, pensó en su dolor. El sonido de las bisagras interrumpió sus meditaciones. Abrió sus ojos y esperó atento. Estupideces. Cerró sus ojos. Pensó en lo que haría durante el día. Sintió la presencia de alguien más. Una brisa externa cortó las masas de agua suspendidas en el espacio. La puerta se cerró de golpe. Abrió nuevamente sus ojos, asustado. Se corrió la cortina del baño. Una mujer estaba de pie frente a él. Traía en su dedo un viejo anillo conocido, olvidado. Lo miró a los ojos. Él, impávido y resignado, reconoció la rabia y el dolor encarnados en los rayos de su mirada. El agua continuó fluyendo con un color rojo escarlata.

Había tomado una ducha. Le falto poco para terminarla. En ese momento habría cortado el agua, dando vueltas a la llave. Luego, se habría vestido con la ropa que había elegido momentos atrás. Caminando, se habría dirigido a su pieza, y luego de apagar el televisor habría tomado sus llaves, su abrigo y su bolso de trabajo. Antes de atravesar el umbral, se habría detenido frente al espejo cerciorándose de su buen aspecto. Habría caminado por el pasillo alfombrado y, al entrar en la cocina, habría apagado el calefont cerrando la válvula del gas. Hubiese pensado: ¿No se me olvida nada? ¿El gas, el agua, las ventanas? Hubiese salido de su departamento cerrando la puerta principal con llave. En seguida, habría caminado por el pasillo del edificio, habría bajado las escaleras y ya en el primer piso, se habría dirigido al estacionamiento. Buscaría su auto con la mirada, entraría en él y lo haría andar. Habría conducido por el camino habitual, desviándose sólo unas cuadras antes de su oficina. Esa mañana en el baño lo había planeado. En un par de minutos divisaría su antigua casa donde ahora sólo vivía su mujer. Se hubiese estacionado frente a la fachada. Hubiese tocado la puerta. Ella lo habría recibido con los ojos semiabiertos y con un anillo viejo en su dedo. Él, con los ojos mirando al suelo, le hubiese dicho: “perdón”

6 comentarios:

francisco javier parra núñez dijo...

Fernanda : El trabajo cae en el exceso de descriptividad. Es mucho. Quizás con la mitad de lo del primer párrafo (de la primera parte del primer párrafo) habría bastado. El final está bueno, pero como en el primer párrafo las descripciones son excesivas, las del final, como la gracia de la historia es esa segunda mirada, también tuvo que ser correlativamente larga. Te aconsejo que le quites algunas líneas en los párrafos respectivos. Este problema me parece más que familiar, así que por experiencia personal te aconsejo esto.

Saludos

Francisco Parra

p.d. En una línea, cuando dices que entró a la ducha completamente desnudo, fue una ironía?, porque no conozco a nadie que se duche con ropa jajaja! Ojo con eso

Anónimo dijo...

Mi niña:

Lindo final. Las descripciones me hacen recordar exactamente lo que sentí que debía borrarle a mi cuento (que está posteao más abajo) cuando volví a echarle una segunda mirada, aunque la diferencia está en que aquí se justifican porque la escena se mueve entre esos acontecimientos cotidianos entre el despertar y salir.

Concuerdo con que la descripción es un poco excesiva en detalles que no tan relevantes. De todos modos, me pareción un texto rápido. Como acotaciones particulares, siento que después de "Pensó en su dolor" debe ir un punto aparte y que las palabras "penetró" e "ingresó" (a la ducha) podrían haber sido perfectamente "entró" y "se metió". Suenan un tanto rebuscadas (sin serlo) para lo que intentas decir.

Definitivamente este texto me gustó más que el anterior.

Un beso grande

Rob. dijo...

María Fernanda:
Comparto la opinión de Javier. Hay una serie de frases que son innecesarias para el ritmo que tiene el cuento en general, lo hacen más lento y más grueso, cito algunas:

-"En ese momento habría cortado el agua, dando vueltas a la llave" ¿De qué otra forma, querida?
bastaba con que dijeras que cerró la llave.

-dejándolas sobre la cama, a un costado de las toallas que usó aquel día.

¿Qué día, el anterior, y si no es así, no estaba recién despertando?

-Su cuerpo se cubrió completamente de agua y vapor.
No era necesario si ya sabemos que entró desnudo a la ducha y que el agua caía con toda su potencia y con el calefon encendido.

-Una brisa externa cortó las masas de agua suspendidas en el espacio.

Me suena raro, eso cómo se suspende la materia o le quisiste dar un sentido cinematográfico, como cuando el tiempo se detiene?

-Había tomado una ducha.

Qurida, ya lo sabemos, no es necesario repetirlo.

Finalmente rescato la utilización de verbos en condicional del último párrafo, son una propuesta interesante que da buenos resultados. Muy bien.

Y utilizando las palabras de la sabia, Antonieta Adams, limpia esos ripios que ni siquiera adornan tu cuento, sino que hacen que pierda calidad.

saludos.

Anónimo dijo...

Fernanda: Insisto en que debes leer más. Desde el inicio caes en errores en los cuales DEBES poner atención: por ejem: ¨abrió sus ojos...¨ y después del punto seguido ¨abrió su cama¨...¨y con los ojos semiabiertos encendió el tv¨...Cuando describas una acción tienes que intentar que ésta se entienda clara y fluidamente.
Encuentro que en este texto hay un exceso de descripción, por lo tanto sintetiza las ideas: ¨se sintió cansado¨, ¨se sentó en su cama¨, ¨se puso de pie¨, ¨caminó, abrió la puerta...etc.¨ No. Es demasiado.
Destaco una frase que me gusta: ¨una brisa externa cortó las masas de agua suspendidas en el espacio¨
Otra cosa, hacia el final de tu texto cambias los tiempos verbales y se lee extraño eso de: ¨había tomado una ducha¨....y luego hablas como si todo fuera una posibilidad: ¨se habría vestido, se habría dirigido a su pieza, habría tomado sus llaves y etc. etc....¨ Revisa bien esos cambios de tiempo porque no le aportan a la narración.
Comparto con Francisco su PD que te dejó al final de su comentario, lo que confirma que DEBES revisar las descripciones un tanto obvias y excesivas.

Marisol Montero

Camila Varas Brash dijo...

Fernanda:

¿Qué pasó con lo hablado en tu cuento anterior?
Las descripciones son tan repetitivas y mal logradas como en el primero, hay muchas cosas que son gratuitas y frases totalmente innesesarias, pues lo que escribes se podría subentender.
Ej: la PD de Francisco.
Una frase que dice "habría cortado el agua dando vueltas a la llave"...¿¿¿??? es obvio que el agua se corta dando vueltas a la llave.
Etc...
Definitivamente creo que debes poner más atención en tus textos, las descripciones si no son hechas de BUENA manera, tienden a anular tus logros.
Entiendo el cambio de tiempo narrativo, pero insisto (al igual que en tu primer texto), estás aspirando a mucho sin tener las herramientas básicas.

Un saludo

Anónimo dijo...

Fernanda:

La internet me acaba de jugar una mala pasada y perdí todo lo que te decía en mi comentario, pero intentaré rehacerlo.
Te decía que, considero que tienes una gran capacidad para hacer descripciones, pero que tal como te lo sugieren algunos de tus compañeros, sería bueno discriminar cuándo y cuánto de ellas conviene que utilices en tus textos de manera que "ganen" y no "pierdan" en riqueza literaria.
Respecto al final, entiendo que lo que quisiste lograr, al hacer el cambio de tiempo que también te critican, es que el protagonista de no haber sido asesinado antes de salir de la ducha, habría continuado con su rutina hasta llegar a casa de su mujer a pedirle perdón. Malutae