lunes, 12 de noviembre de 2007

Antonieta Adams

Traición

Las mismas viejas imágenes una y otra vez. Las pupilas se ahogaban en recuerdos que comenzaron por ser dolorosos.

Cuando las borrosas visiones solían parecer utopías robadas a un soñador paranoico, permitieron que la soledad hiciera su entrada triunfal al corazón. Cruel -como siempre. Fría -como sólo ella sabe.

La soledad -que acompaña sólo a quienes la llaman- se apiadó de él, e intentó hacerle entender que la muerte no da pie atrás por no ver llanto, sufrimiento, o por no verlo tragar saliva amarga cada mañana, sabor a vaciedad.

(Silencio…)

Y apareció el odio bajo la piel dibujando venas a punto de estallar, anhelante de olvido, llenas de preguntas.

(Y de culpa).

Y apareció escondido en los suspiros el eco de las noches con la hermosa doncella…

(Y la nostalgia).

-.-

Las mismas viejas imágenes una y otra vez. Las pupilas se ahogaban en recuerdos que ahora, desgastados y desteñidos, se limitaban a espolvorear rencor.

Volvieron los recuerdos de la crueldad escondida en la inocencia acariciando el dolor y del amor primeramente idealizado, obsesivo; luego manchado, sucio, deshonesto.

Volvió el miedo, la vergüenza, la sensación de estupidez; y en la lengua, sus sonidos amenazadores… No quería esas emociones para siempre.

Reemplazó un sentimiento por otro.

(Satisfacción).

Los besos, a medida que pasaba el tiempo, tenían sabor a cicatrices que estaban infectadas con amor. Después las moscas, después la nada.

Mientras se esfuma la imagen de la doncella que se desvanecía entre vaporosas caricias y un suspiro, el rencor se volvía doloroso y desaparecía en la oscuridad.

(Silencio...)

El odio se tranquilizaba.

La soledad no se había ido, rondaba cerca…

(La culpa –algunas veces- es un mal necesario).


5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me costó terminarlo de leer, pero no sabría decirte qué corregir. Igual es interesante el tema.

Raúl

Anónimo dijo...

La tarea de un autor es o bien hablarnos singularmente de lo que hemos visto o mostrar el valor de verdades conocidas por su manera de adornarlas; o bien permitir que una nueva luz penetre en el intelecto y abra nuevas escenas a la perspectiva, o variar el adorno y situación de objetos corrientes, con el fin de darles nueva gracia y atractivos más poderosos, para extender flores sobre las regiones a través de las cuales el intelecto ya ha avanzado, pues puede sentir la tentación de regresar y echar una segunda ojeada a las cosas sobre las que hemos pasado velozmente o considerado de manera negligente.

Es a lo que invito a Antonieta Adams

Claudio García

Anónimo dijo...

Antonieta:

Me gustó tu texto,aunque asumo que no conocía ese estilo para escribir.Rescato imágenes como: "pupilas ahogadas en recuerdos", "utopías robadas a un soñador paranoico", "odio bajo la piel dibujando venas a punto de estallar". Las encuentro muy buenas, poéticas.
Eso sí en el verso en que escribes: "Volvieron los recuerdos de la crueldad escondida en la inocencia acariciando el dolor y del amor primeramente idealizado, obsesivo; luego manchado, sucio, deshonesto" creo que hay que revisar la puntuación. En mi opinión tal vez, poner una coma luego de la palabra inocencia. Así siento que queda más claro y fluido el texto.
Siento que existe coherencia en el texto, aún cuando no logro dilucidar cuál es el tema central.
Malutae

Anónimo dijo...

Antonieta:
Ocupaste un recurso poco efectivo para atrapar al lector, que en mi caso personal, no me atrae. Igual es un riesgo y como tal lo valoro, pero creo que tienes que revisarlo. Rescato ideas, frases bellas, con poesía, pero también lo encuentro muy cargado al cliché del drama romántico, medio cebollero. Ojo con las palabras un tanto cursis como por ejemplo ¨doncella¨, creo que cuando usas palabras que están fuera del lenguaje cotidiano tienes que poner atención en mezclarlas (para mantener un equilibrio) con palabras más actuales e ideas sintetizadas para que el texto no se sienta ¨avejentado¨. Siento que eso le da el carácter melodramático que me produce tedio, lo que hace que tu texto carezca de la tensión necesaria para engancharte y querer terminar interesada la lectura ¿me entiendes? Por último Antonieta, la línea final es una idea demasiado usada, obvia, que el texto por sí solo no es capaz de sostener. Me he fijado que has usado en otros textos este mismo recurso: algo así como la ¨frase para el bronce¨mmmmmmmmmmmmm... sugiero que reflexiones esa característica en tus futuros trabajos. Cordiales saludos,

Marisol Montero

Camila Varas Brash dijo...

Antonieta:

El cibermundo me ha jugado una mala pasada, te escribí un post y no se envió!!
En fin... intentaré decirte las ideas que en él estaban, aunque inevitablemente no será tan espontáneo.
Empecemos por lo bueno.
Tiene frases poéticamente muy buenas, bien construidas, bellas. Y además tienes una capacidad de descripción interesante.
Sin embargo ¿qué es eso de tantos paréntesis y guiones?, ¿¿por qué??.
Encuentro que la mayoría de ellos son innecesarios, es más, son molestos.
Ej: tu frase final: "(la culpa -algunas veces- es un mal necesario)"
Creo que tal cual como está escrita, no es un buen fin. Es más, no entiendo qué fue eso querida, y lo tomaré como un lapsus.
Eso de "algunas veces" está totalmente demás.
El narrador no tiene que ponerse en todas las posibles lecturas de su relato, sino DEBE dejar espacio a la imaginación de cada lector y frases como esas, encierran las posibilidades de interpretación. Mimetiza el acontecer y limita todo a la perspectiva del narrador.
Sinceramente, Antonieta, me costó terminar de leer el texto, no tiene tensión alguna y los paréntesis y guiones...(ya sabes)

Saludos.