martes, 6 de noviembre de 2007

ANTONIETA ADAMS

Amaneceres

Despertó exaltada. Había estado perdida en un sueño profundo. Respiró con alivio un momento cerrando los ojos otra vez y cuando volvió en sí deslizó su gris mirada por la habitación hasta encontrarse con el reloj. Marcaba las 7:23 a.m., era tarde. Las nubes del cielo impidieron que su reloj biológico se activara como correspondía en repuesta a los rayos de sol que entraban a diario, atravesando tímidamente las cortinas púrpuras para terminar besando el espejo que cada mañana esperaba impaciente y nervioso la aparición de la silueta femenina frente a él, para ver si esta vez podría darle alguna señal de advertencia.

“¡7:23!”, murmuró abriendo sus verdes ojos asustados y se levantó inmediatamente. Buscó su ropa, una toalla, sus zapatos, su estuche de maquillaje: En 15 minutos estaría lista.

Antes de salir de su habitación se detuvo frente al espejo un segundo observando su reflejo con inquietud, algo no le parecía. Algo debía recordar. Qué más, qué falta: No faltaba nada. Qué estás dejando en el olvido, se preguntó. Siguió caminando en dirección al baño. El apuro no le permitía escudriñar su mente más allá de las sensaciones rebeldes.

Se duchó de manera mecánica y de igual manera se vistió, se arregló el pelo, se maquilló y se puso el par de aros que le traía suerte. Tomó sus llaves.

Aquel era un día importante, pero el ambiente era confuso; no tenía aires de ser uno bueno. Algo entorpecía ese sentimiento innato de que las cosas saldrían bien. Sugestión, sí, lo más probable.

Se vistió para la ocasión: Una falda negra lo suficientemente corta para no ser pasada por alto pero lo suficientemente larga para dejar volar la imaginación, pantys, zapatos de taco alto, una blusa que la hacía ver más estilizada y un largo abrigo también negro. Hubiese querido no llevarlo, pero la neblina presagiaba un frío panorama. Al respirar se sentía cómo el aire helado penetraba en las fosas nasales de esa manera tan molestosa para quienes no disfrutan de las primeras heladas de Julio.

Salió de su casa. La calle esperaba desesperantemente solitaria. Parecía que el tiempo se había congelado y era ella la única a la que no se le había avisado al respecto. Titubeó antes de cerrar la puerta, cerró los ojos. Se llevó la mano izquierda al rostro con la seguridad de encontrar narcóticos calmantes en las yemas de sus dedos, murmuró una oración y luego se aventuró en un nuevo día en el que nada parecía encajar. El sabor del aire, el frío: La mañana completa estaba hecha de pedazos de otras mañanas unidas que difícilmente podrían haber sido partes de días de una sola estación del año. Tenía mucho de otoño, invierno, primavera y verano escondido detrás de cada destello de sol ausente, de cada hoja que bailaba en cámara lenta movida por un viento amargo, pincelado de café con crema y sin azúcar.

El eco de los tacos interrumpió la armonía abstracta de la mañana dadaísta. El silencio secuestraba su sonido llevándoselo hacia el cielo grisáceo para que no entorpeciera la extraña armonía de tal maravilloso paisaje. Fascinada, la dueña de los pasos no notaba que no estaba invitada a ser parte de él.

Al silencio comenzó a incomodarle la situación y no esperó para hacerlo notorio. Su rencor comenzó a inundar las calles, las veredas, árboles y cada pedazo de ciudad erguida hasta alcanzarla. Cuando lo hizo, un escalofrío le recorrió el cuerpo. Sintió que la observaban. Nunca su destino había estado tan lejos, pese a que la distancia era la misma. Apretó los puños nerviosa y apresuró la marcha. El silencio no pudo tolerar lo que para él era un atrevimiento, pues el sonido de los tacos se volvió más denso. Al rencor regado por doquier se le sumó la ira que lentamente iba pintando el cielo de rojo. Partió coloreando desde la superficie un delicado rubor a cada cosa que se le cruzaba, y conforme se iba elevando, el matiz se ensombrecía sutilmente. Qué sucede, qué está pasando… La piel erizada, los latidos del no bienvenido corazón aumentaban y la ira comenzó a amenazarla. Respira, respira profundo, ya, ya falta poco. Dobló hacia la izquierda en un pasaje por el cual nunca había caminado antes intentando escapar, aunque no podía y lo sabía. Las ondas sonoras repercutían más fuerte entre las murallas de los viejos edificios porque estaban llenos de sonidos nocturnos de más de mil noches y no había espacio para pasos mañaneros.

El cielo rojo de ira comenzó a desteñirse con la misma lentitud con la que fue pintado y terminó con la entrada triunfal del odio que ennegreció el paisaje completamente en un par de segundos. Con la ayuda del frío se condensó y tomó la forma de una enorme sombra humana. El viento le ayudó a moldearlo y a trasladarlo, el molesto sonido lo alimentaba. El silencio había enloquecido.

Ella sintió una baja enorme de temperatura. La calle había perdido completamente la amabilidad que tuvo en su comienzo, ella se había perdido completamente. Se percató de que algo la perseguía y se le acercaba rápidamente y sus piernas comenzaron a tiritar. La sensación de no saber qué hacer le hizo derramar un par de lágrimas mudas. Miró de reojo hacia atrás sin voltearse y lo que vio la aterrorizó. Tragó saliva, cerró los ojos acumulando angustia en las pestañas, dobló en la primera esquina a la derecha y se echó a correr lo más fuerte que la adrenalina se lo permitió. El odio del silencio corrió tras ella. Crecía cada vez más. Ya estaba todo perdido, no, no, era inútil seguir intentando escapar. Se estaba dando por vencida. No, ¡déjenme en paz! Al primer suspiro de la resignación, trastabilló y cayó al suelo rendida. El corazón saltaba muerto de miedo con ganas de salir y llorar por cuenta propia. La rencorosa sombra quería hacer justicia, una simple mortal casi extingue el orden único de la mañana perfecta. Y justo cuando estaba a punto de cantar victoria, se oye un grito que fluyó desde el fondo de su pecho, tan sonoro que estremeció al mundo entero. El grito eterno, puro y desgarrador de esta simple mortal hizo llorar de rabia a las nubes, rugir al viento y aturdió al silencio.

De un soplido el viento volteó a su víctima-verdugo para mirarla a la cara y el odio comenzó a ahorcarla. El grito se debilitó lenta y lastimosamente hasta extinguirse. Apagado ya, todo comenzó a tranquilizarse, la lluvia comenzó a hacer su retirada y también el viento. El cielo recuperaba su color incomprensible, la niebla bajó ahora sin miedo. La paz volvía a reinar y todo producto de un silencio celoso e intolerante. Ella observaba los cambios. Mientras las imágenes se tornaban borrosas, la sombra negra empezaba a degradarse y difuminarse junto a todo el resto del paisaje, entendió recién a qué se estaba enfrentando. Comenzó a sentir cosquillas en las piernas y en los brazos, se desvanecía, ya no le quedaban fuerzas. Estaba por dar el último suspiro, miró el paisaje sabiendo que sería lo último que vería, cerró los ojos y sintió que su cuerpo caía y caía en un profundo abismo. Sintió un calor horrendo que se iba intensificando. Aterrizó, dio un salto, abrió los ojos. Despertó exaltada. Había estado perdida en un sueño profundo. Respiró con alivio un momento cerrando los ojos otra vez y cuando volvió en sí deslizó su gris mirada por la habitación hasta encontrarse con el reloj. Marcaba las 7:23 a.m., era tarde. Las nubes del cielo impidieron que su reloj biológico se activara como correspondía en repuesta a los rayos de sol que entraban a diario, atravesando tímidamente las cortinas púrpuras para terminar besando el espejo que cada mañana esperaba impaciente y nervioso la aparición de la silueta femenina frente a él, para ver si esta vez podría darle alguna señal de advertencia…

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Antes de recibir críticas debo aclarar que en la línea 6 del párrafo 9 hay un punto aparte que figura como punto seguido, específicamente después de "marcha". Un pequeño error de "copiar" y "pegar".

Encontré varias cosas que puedo cambiar, pero quiero saber opiniones de ustedes antes de corregir mi mismo trabajo, que no tiene gracia. Sólo quería aclarar ese detalle...

Anónimo dijo...

Antonieta:
Tu texto me parece bastante bueno, porque tiene una rapidez de sucesos y muchas frases bien creadas. Hay algunas repeticiones de ideas que podrías quizás borrar.
Además su final, por lo menos para mí, fue impredecible, y eso es bueno porque mantiene la atención durante todo el cuento, y permite que el lector llegue al final sin aburrirse.

Saludos, Maritza

Unknown dijo...

Lo que mas me gusto de tu texto fue el final y el modo de mantenerme espectante, realmente creo que supiste hacer un buen juego entre lo que se podía predecir y lo que realmente sucedería.

Las descripciones sirvieron mucho, dando intensidad a los detalles, humanos tanto como ambientales, que consideré como lectora.

Saludos y nos vemos.
Carla.

Camila Varas Brash dijo...

"Antonieta":

Sí, tu cuento está bueno.
Mezclas de manera eficaz la ficción con la realidad.
Sin embargo a momentos se me volvía un tanto lento, hay frases que no tienen mayor relevancia y eso "cortaba" mi emoción por las bien creadas. Ej: el párrafo donde hablas que se ducha, pone aros, etc... son cosas que se subentienden. Además repites varias veces que "había algo extraño, confuso..." Pero en fin, son cosas más puntuales. Lo global es destacable.
El final es el punto fuerte, aunque cuando terminé la lectura del segundo párrafo intuí que podía estar soñando, pero la narración hace que uno se deje llevar igualmente y lo bueno es que queda abierto el fin para cualquier interpretación.

Si te parece conversaremos de esto.

Saludos

Anónimo dijo...

Antonieta:
Con inquietud leo los comentarios y críticas de tus pares; pues me parece que falta mayor exigencia a un texto pobre, flojo en su tensión y prosa poética no muy fina, me atrevería a decir: torcida. Por ejem:
¨las nubes del cielo impidieron que su reloj biológico.....¨No, definitivamente no es una imagen bella...
¿Qué pasa con la síntesis? Te das vuelta en adjetivos que de verdad, ensucian bastante tu relato. Debo decirte que fue un desafío terminar de leerlo, le falta ritmo y al mismo caes en algunos clichés demasiado básicos.

Marisol Montero

francisco javier parra núñez dijo...

Me parece que catalogar este trabajo de "pobre" es un exceso. En mi opinión sentí que en la mitad del relato se me iban un poco las ganas, como que me "desatrapaba". Creo que en ese aspecto no le falta nada, sino que puede que le sobre, "menos es más", algo que tú siempre nos dices. En cuanto a la idea, me parece muy buena y el final es más que interesante. Creo que si lo aprietas un poco puede resultar un buen trabajo, ya que lo único que no me pareció fue eso del largo desarrollo en algunos párrafos en que se redunda mucho algunas ideas. En cuanto a la puntuación, es incriticable. Por último, destaco esa manera casi perfecta que tienes para transmitir sensaciones.
Saludos

Anónimo dijo...

Cuando sostengan su crítica en el ¨menos es más¨(que por cierto es una gran verdad) SIEMPRE tienen que pensar que es cuando está BIEN HECHO...cuando no es necesario insistir en los adjetivos y en darse vuelta en una idea. Me extraña que justifiquen tanto sus apreciaciones, la crítica es crítica y cada persona la califica en positiva o negativa...es algo PERSONAL...Algo muy feroz que uno le puede decir, en algún momento a una persona, puede ser, a la larga, algo muy positivo y que le provoque un salto en su vida. El que quiere escribir y publicar tiene que aceptar las críticas en el plano estrictamente literario; no es un tema que pasa por la persona propiamente tal...tienen que aprender a separar las cosas y mantener distancia con las emociones de aquellas críticas duras, rudas, a veces hasta descarnadas...Es verdad que nos producen cosas, pero está en cada uno de ustedes acoger la crítica para bien y crecer o para mal y hacerse la víctima. El camino es duro y pedregoso y si no pregúntenle a su Director...

Marisol Montero

Anónimo dijo...

Antonieta:

También considero que en tu texto hay un buen material o materia prima para un cuento, pero también siento que hay partes donde el desarrollo no es tal. Es decir, repites mucho ideas y palabras y parece que no avanzas en la trama.
El final me gusta, es decir, lo que querías como final, pero también siento que le faltó más trabajo. Animo y fuerza para rehacer las veces que sea un trabajo para que se convierta en una verdadera obra literaria. Malutae

Anónimo dijo...

A mí me llama la atención la justificación de la justificación de las críticas. Concuerdo plenamente con Marisol, todos caemos en la justificación innecesaria y es que aún nos duele un poco criticar a otros. De lo único que hay que estar concientes cuando se critica es de las críticas destructivas, que entretienen a la galería pero no la instruyen y hasta aquí no he encontrado nada de eso en ninguna de las obras posteadas. "Descarnado "no quiere decir "destructivo"...

Debo decir que hay algo con lo que estoy plenamente en desacuerdo: El camino no es duro y pedregoso. Es MUY duro y pedregoso. Estoy de acuerdo con la mayoría de las crítica, si es que no con todas. Mis opiniones al respecto me las guardo porque no quiero que suenen a sacadas de pillo ni mucho menos. Se critica lo que está, simplemente, y es un texto bastante redundante en ideas y tiene ideas que definitivamente están demás. Lo malo es que se publicará tal como está, por lo que no he querido alterarlo. Las opiniones de gustos más que de tecnicismos son otro cuento.

Muchas gracias por las críticas, estamos trabajando para usted.

Un beso grande.

Anónimo dijo...

Estimado director:

Eso de "estamos trabajando para usted" no es nada más que lo que algún día se me ocurrió escribir cuando se subiera otro trabajo mío en el blog, independiente de las críticas o lo que sea que le haya pasado por la mente cuando lo leyó o a cualquier persona que lo haya leído. Me gustaría que me explicara exactamente a qué se refiere con demagogia barata. Si se malinterpretó de una manera en la que no entiendo, pediré las disculpas correspondientes.

Nos vemos mañana.

Un beso

Rob. dijo...

Antonieta; Creo que es un texto que está "fríamente calculado". Pero aun así creo que hay cosas gratuitas. Si bien me parece interesante, tengo un par de comentarios:

-El final no es una innovación. Quizás si hubiese sido un fragmento que se repite "in media res" podrías haber volcado la historia, volviéndola mucho más interesante.

-El párrafo 11 completo, es una belleza, donde se evidencia claramente que hay una "prosa poética bastante fina". hay un juego en la disposición de palabras que es muy exacto, cito algunos fragmentos:

-"Tragó saliva, cerró los ojos acumulando angustia en las pestañas"

-"La rencorosa sombra quería hacer justicia, una simple mortal casi extingue el orden único de la mañana perfecta"

-se oye un grito que fluyó desde el fondo de su pecho, tan sonoro que estremeció al mundo entero. El grito eterno, puro y desgarrador de esta simple mortal hizo llorar de rabia a las nubes, rugir al viento y aturdió al silencio.

Son imágenes cuidadas y sutiles. Felicidades por ellas.

Quizás sabes o quizás no, pero como cuento fantástico o suprarrealista funciona bien, aunque hay algunos ripios que se pueden mejorar, como algunas descripciones de los primero párrafos.

Cariños.

Roberto.